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El Día Que un Diario Vendió Demasiado

Portada de la revista dominical


2 de octubre de 2002
Por Alejandro Jiménez

 ¿Qué editor o productor se atrevería en América Latina a investigar y sacar el lado oscuro de uno de los mayores anunciantes de su medio de comunicación? Muy pocos. Ahí radica el valor de este artículo del periodista chileno Alejandro Jiménez sobre un excepcional ejemplo de coraje ético y profesional.

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Santiago, Chile, 27 de Septiembre, 2002 - El pasado domingo 25 de agosto el diario chileno La Nación tuvo un día alegre, a juzgar por sus buenas cifras de circulación. La edición se agotó rápidamente en algunos puntos del país

Este hecho representaba todo un éxito, pues durante años el periódico ha luchado por remontar sus índices de lectura, bajos por lo general debido a que La Nación es un diario estatal y que durante los años de la dictadura militar su prestigio se redujo casi a cero. De modo que desde principios de los 90, ya instaurada la democracia en Chile, el periódico ha intentado sacudirse el pesado legado.

Lo que no sabía La Nación ese domingo era que la mayor parte de dicha edición (un 80% se calcula) había sido adquirido por el empresario Nicolás Ibáñez Scott, dueño de tres de las más importantes cadenas de supermercados de Chile, quien aparecía en la portada del periódico.

Ibáñez, dueño de las cadenas de supermercados Almac, Ekono y Líder -con utilidades que en diciembre del año pasado superaban los 50 millones de dólares- ha aparecido en otras publicaciones donde se destaca su éxito y estilo empresariales, pero esta vez La Nación indagó su "lado oscuro" y una buena cantidad de empleados de sus empresas recorrieron las calles adquiriendo la edición, no con fines de informarse sino de evitar que los lectores se informaran.

En el reportaje de la periodista Marcela Ramos se relató la historia del empresario con datos desconocidos. Un ejemplo son las particularidades del estilo de Ibáñez respecto de sus cerca de 20 mil empleados, los que al momento de ingresar a alguna de sus empresas deben leer un pequeño libro que contiene los principios y valores que deben guiar su labor.

Allí se establece, entre otras cosas: "Creemos en Dios y en la dignidad de las personas; que debemos actuar siempre con honestidad e integridad en todo lo que hacemos, tanto en nuestra vida personal como en el trabajo; que el trabajo dignifica a las personas y constituye la mejor forma de servir a Dios y a la nación".

Agregó que en las empresas de Ibáñez "está prohibido que los hombres usen barba, aros o el pelo largo y que las mujeres vistan pantalones. No se puede fumar ni tomar café en los escritorios y es obligación mantenerlos ordenados".

Pero el "lado oscuro" se reflejó en los detalles de la causa judicial 397-2000. En agosto de ese año, la esposa de Ibáñez, María Carolina Varela, interpuso una demanda en su contra por "hechos de violencia" ante el 30º Juzgado Civil.

A este hecho, el artículo agregó denuncias de los proveedores de los supermercados de Ibáñez en cuanto a "abusos de poder y prácticas desleales", que incluso habían llevado a la quiebra a algunos de ellos.

El lunes 26 de agosto el diario La Nación escribió que el reportaje sobre Ibáñez "provocó una peculiar reacción del dueño de los supermercados Ekono, Líder y Almac: enviar a la calle a un ejército de madrugadores ejecutivos y empleados de sus negocios, con la particular misión de adquirir todos los ejemplares de nuestro diario que estuvieran a la venta".

Agregó que "en la madrugada del domingo, ya sea en vehículos particulares o en camionetas con logotipos de los supermercados mencionados, los funcionarios de Ibáñez Scott se repartieron Santiago mapa en mano y, antes de las seis de la mañana, estaban golpeando en las agencias distribuidoras de diarios con dinero en efectivo, convertidos en 'compradores compulsivos' de La Nación Domingo".

El diario relató que "los argumentos" utilizados por los compulsivos compradores "dependieron de la imaginación de cada uno de los empleados de Ibáñez. 'Somos de Greenpeace', dijeron en una agencia de distribución de periódicos; mientras que en otra afirmaron que estaban 'muy interesados' en el suplemento sobre carreras universitarias que circuló con el diario el domingo. Tampoco faltó quien inventó que 'estaba participando en un concurso'".

De acuerdo con el informe emitido por Vía Directa, la empresa que distribuye La Nación, a lo largo del país también ocurrió un fenómeno similar. En Antofagasta, La Serena, Valparaíso y Viña del Mar "personas del Líder compraron los ejemplares en los kioscos", señala el documento. Agrega que en Rancagua y Concepción hubo "un día normal", aunque en la capital de la Octava Región tuvieron que "reforzar la cantidad de ejemplares en los Supermercados Líder".

El editor del la edición del domingo de La Nación -que se ha caracterizado por sus reportajes de investigación, incluyendo personajes del gobierno- Julio César Rodríguez encaró el debate que produjo el artículo en cuanto a la vida privada de las personas.

"En el artículo sobre Ibáñez había información sobre aspectos de su vida privada que llegaron a los tribunales de justicia" dijo Rodríguez. "Hay una línea que cruza lo público y lo privado y este tema, como editor de La Nación Domingo, no lo voy a esquivar.

"Cuando un asunto entre dos personas salta a los tribunales y hay demandas, entonces el tema adquiere un perfil público. Más aún tratándose de un personaje destacado, que ha aparecido en portadas de revistas y que está a la cabeza de una organización de 20 mil personas, más que muchos partidos políticos. ¿Por qué la violencia intrafamiliar puede ser un tema que afecta a la gente normal y no a un empresario poderoso?".

Y, a través de la ironía, apuntó al tema de fondo: el poder del dinero. "Soy un fiel cliente de supermercados Líder (buena atención y buenos precios). Incluso, como me encantan los helados, me gustaría comprar todos los que hay en stock. Pero no puedo por una cuestión de dinero y porque creo que todos merecen la oportunidad de comprar helados", dijo Rodríguez.

En cualquier caso, La Nación Domingo ha continuado con sus reportajes en profundidad. En su más reciente golpe periodístico, reveló antecedentes sobre la rearticulación de un comando represivo de la Fuerza Aérea de Chile -que actuó durante el régimen dictatorial y al que se le adjudican desapariciones de opositores- para obstaculizar la justicia y crear redes de protección.

Esto ha generado una crisis entre el gobierno y dicha rama armada que tiene al borde de la renuncia a comandante en jefe. Esta vez los involucrados no compraron todos los ejemplares de La Nación y el país debate, gracias a la prensa, sobre un tema relevante para su democracia.

Alejandro Jiménez es periodista chileno y uno de los fundadores de la asociación Periodistas por la Libertad de Expresión.