La Prensa Venezolana a la Defensiva
2 de mayo de 2002
Por David Adams y Phil Gunson
Los dueños de los medios de Venezuela niegan repetidas acusaciones de que fueron no sólo seguidores del golpe de estado que interrumpió el mandato del Presidente Hugo Chávez. Políticos y catedráticos también les acusan de haber sido participantes activos de la revuelta. Dos reporteros del St. Petersburg Times destacados en Caracas enviaron el siguiente informe sobre la controversia.
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Caracas, Venezuela, 18 de Abril, 2002 - Mientras el golpe de estado venezolano comenzaba a colapsar el fin de semana, un puñado de magnates de los medios fueron citados en el palacio presidencial.
Un día después del derrocamiento del Presidente Hugo Chávez, el autoproclamado "gobierno de transición" estaba perdiendo los papeles. Los medios eran su última esperanza.
Lo que ocurrió después es materia de discusión. Las fuerzas leales a Chávez dicen que los líderes del golpe, en un intento desesperado de conservar el poder, persuadieron a los dueños de los medios para ignorar los acontecimientos que estaban haciendo fracasar el golpe.
Varios de los ejecutivos de los medios niegan enfáticamente tales versiones.
Pero lo siguiente si es cierto: El sábado [13 de abril], mientras los manifestantes inundaban las calles y el palacio presidencial cambiaba de manos por segunda vez en dos días, los espectadores de la televisión venezolana se quedaron a oscuras. En lugar de noticias, se vieron caricaturas y películas viejas, como "Pretty Woman" (Mujer Bonita).
Al día siguiente, con Chávez de nuevo en el poder, ninguna de las ediciones dominicales de los principales periódicos aparecieron en las calles.
"Fue un golpe mediático, un apagón total", dice el catedrático de periodismo Antonio Almeida, quien enseña en la Universidad Central de Venezuela. "En lugar de informar al público, escondieron los hechos".
Entre los muchos interrogantes que han surgido del terremoto político en el que se ha visto envuelta Venezuela, los medios del país -la televisión y la radio en particular- tienen muchas preguntas que responder.
La supuesta autocensura ha desatado acusaciones de que algunos de los dueños dejaron a sus estaciones ser cómplices del golpe y de haber participado activamente en su planeamiento.
Después de su regreso al poder, Chávez no perdió tiempo en acusar a la prensa.
"Los medios de comunicación tienen un enorme poder, y no deberían actuar como un laboratorio de mentiras", dijo. Y calificó sus acciones durante el golpe de "terrorismo psicológico".
Chávez acusó a los medios de distorsionar la información, agrandando el poder de los golpistas y creando confusión en las filas militares.
"Algunos inocentemente dejaron verse involucrados", dijo, sin dar nombres. "Pero hubo otros que no fueron tan inocentes y participaron directamente".
Como ejemplo, Chávez acusó que durante el golpe las estaciones de televisión se negaron a transmitir entrevistas con miembros de su gobierno para dar su versión de la noticia.
Los dueños de los medios niegan las acusaciones, diciendo que no jugaron papel alguno en el golpe.
"Eso es una fantasía", dijo Gustavo Cisneros, dueño de Venevisión, una de las cadenas más importantes del país. En una entrevista transmitida por su propio canal, Cisneros agregó que "Nosotros no hemos conspirado, no quisimos conspirar, ni sabemos cómo conspirar".
Las acusaciones de censura surgen en gran parte de la cercana relación entre los medios y una amplia coalición antichavista que incluye a los mayores grupos comerciales y sindicatos del país.
Como muchos otros en el sector privado, los dueños de los medios estaban profundamente preocupados por la política izquierdista de Chávez, la cual, según sus críticos, estaba socavando las instituciones democráticas del país.
En meses recientes, los dueños de los medios estaban enmarañados en una pelea contra el gobierno de Chávez sobre libertad de prensa. También había aspectos financieros en este duelo. Los lucrativos medios venezolanos operan gracias a licencias gubernamentales que Chávez había amenazado con suspender.
Pero Cisneros y otros dan distintas explicaciones a la falta de cobertura. Dicen que el supuesto apagón noticiero fue el resultado de amenazas e intimidación de los manifestantes chavistas, quienes rodearon varias estaciones de televisión en la capital.
"Había gente violenta en las calles amenazando a nuestros reporteros. Tuvimos que pensar en su seguridad", dijo Víctor Ferreres, presidente de Venevisión. Los manifestantes también bloquearon los accesos a la sede de la cadena, haciendo imposible la transmisión de imágenes.
Cisneros y Ferreres dijeron que Venevisión había recibido varias llamadas de personas que supuestamente eran miembros del gobierno de Chávez. La cadena se negó a tomar las llamadas, alegando que "era imposible verificar quienes eran".
Pero los críticos de los medios ridiculizan estos argumentos diciendo que una de las personas que llamaron fue el vicepresidente Diosdado Cabello.
La ausencia total de noticias del sábado contrastó con la cobertura absoluta de los eventos del jueves [11 de abril] que culminaron con el golpe de estado. Esta incluyó dramáticas imágenes de la represión contra una enorme manifestación antigubernamental, en la que al menos 15 personas, incluyendo un fotógrafo, fueron asesinadas y cientos más resultaron heridas.
"Ese día los canales permitieron que sus reporteros fueran héroes que arriesgaron la vida", dijo Almeida, el catedrático de periodismo. "Cuando las tornas cambiaron, los canales decidieron que tenía que proteger a su personal y sus instalaciones".
No puede negarse el clima de intimidación creado el sábado por los chavistas, ni tampoco los saqueos. Por otro lado, no hubo informes de periodistas heridos.
Los manifestantes que rodearon la sede de una estación, RCTV, quienes rompieron varias ventanas, dijeron que estaban allá sólo para exigir que se reanudaran normalmente las emisiones.
"La estación está en nuestro poder, ¿por qué no muestran eso?", gritaban.
RCTV estaba transmitiendo en esos momentos caricaturas de Walt Disney. Venevisión emitió un maratón de películas de Hollywood que duró todo el día, incluyendo El Aceite de Lorenzo, Nell y Mujer Bonita. Otro canal, Televén, pidió a sus televidentes que "permanecieran en sus hogares", ofreciendo partidos de béisbol y telenovelas.
Globovisión, la mayor cadena de noticias de Venezuela y afiliada a CNN, gran parte del día repitió las imágenes del derrocamiento de Chávez. Un presentador advirtió repetidamente a la audiencia que "Estamos viviendo en tiempos de cambios políticos", e instándoles a que fueran "prudentes" y que evitaran extender "falsas alarmas" y "rumores".
Asimismo, el Presidente de Globovisión Alberto Rovell supuestamente telefoneó a la central de CNN en Atlanta, EE.UU., para que la cadena se uniera al apagón noticiero. CNN en Español estaba ofreciendo una amplia cobertura de los eventos del sábado, lo cual la convirtió en la única fuente de noticias para los usuarios de cable o satélite en Venezuela.
En una declaración, CNN ni negó ni confirmó la solicitud. En su lugar, la cadena reconoció oficialmente su afiliación con Globovisión, agregando que "Nos reservamos el control editorial de todo el material que emitan las cadenas de CNN".
El martes, en una emotiva intervención en su propia estación, Ravell pidió perdón "a cualquier televidente a hayamos fallado ese día".
Al tiempo que culpó a los manifestantes chavistas, fue el único dirigente de medios que ha reconocido negarse a emitir. "Sacrificando nuestra credibilidad … y nuestra libertad de expresión, decidimos no emitir imágenes de violencia y saqueos".
Cualesquiera que fueran las causas, la cobertura noticiosa prácticamente no existió después de la reunión del sábado, a la cual acudieron los dirigentes de los medios en relucientes camionetas todo-terreno y limosinas. Todos fueron convocados por el Ministro de Defensa Interino Gen. Héctor Ramírez, para reunirse con el Presidente Interino Pedro Carmona.
El grupo iba comandado por Cisneros, el dueño de Venevisión y una de las figuras más ricas e influyentes del país. El Grupo Cisneros, el cual él dirige, posee también una buena parte de la cadena estadounidense de habla hispana Univisión.
Un frecuente visitante de Washington, Cisneros es amigo del ex Presidente George Bush. Los dos han realizado varios cruceros de pesca en Venezuela.
También estuvieron presentes Ravell de Globovisión; Miguel Otero, dueño del grupo de periódicos de El Universal; y Marcel Granier de RCTV.
En 1998, Cisneros y Otero fueron principales contribuyentes a la exitosa campaña electoral de Chávez y le ofrecieron cobertura positiva en sus medios. Junto con la mayoría del sector privado, desde entonces se han ido distanciando de Chávez.
Según corresponsales presidenciales, Carmona y su gobierno estaban muy preocupados por una marcha de miles de chavistas que se dirigía al palacio. Los tiroteos podían oírse desde los barrios modestos próximos desde donde se ve el palacio.
Un cuartel clave en las afueras de Caracas también había anunciado su oposición al golpe.
Muchos oficiales leales a Chávez supuestamente también estaban recibiendo información puntual desde el palacio por medio de guardias presidenciales leales al depuesto líder.
"Sabemos exactamente lo que está ocurriendo", dijo el Teniente Coronel William Farinas, quien ayudó a negociar el regreso de Chávez.
Según Farinas, los guardias del palacio oyeron a Carmona decir lo siguiente a los magnates de los medios: "En sus manos están la seguridad y la estabilidad del gobierno".
Ferreres, el presidente de Venevisión, negó que a la delegación de medios se le presionara para censurar sus informes. "Nosotros no recibimos instrucciones ni del gobierno de facto, ni de ningún otro gobierno", dijo. "Nadie nos dice lo que podemos o no podemos hacer".
En privado, sin embargo, periodistas venezolanos de varios medios dicen que las mesas de asignaciones pararon de recibir noticias. Citando miedo de perder sus trabajos, accedieron a hablar a condición de que no se usaran sus nombres.
"A no ser que haya una investigación interna seria de lo que ocurrió", dijo un reportero, "el periodismo profesional venezolano está acabado".
David Adams y Phil Gunson, reporteros del St. Petersburg Times, informaron desde Caracas.